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La Luz Mandarina se despide con un último baile

Después de nueve años de haber aparecido en la escena musical cruceña, este sábado 9 de abril, desde las 21:00, la banda La Luz Mandarina, comandada por el músico y compositor Pablo Miño, dará un último recital con el que entrarán a una pausa indefinida. 

El último baile, así han titulado esta presentación final ante el público. Se realizará en el bar McFly (Seoane #111) y con La Luz Mandarina actuarán dos bandas amigas: Charango y Las Lesbis FC.

Desde 2013, cuando se armó la banda, lanzaron dos álbums: Paliza (2016) y Los días de furia y oro (2019. De ambos trabajos se despegan canciones como CarnavalLos reyes del lugarCamiriMacabroUn día normal y varios más.

"No hay una ruptura, aquí nadie se peleó con nadie, no hay chismes jugosos. Solo hay una necesidad de detenernos, capaz por un tiempo, capaz para siempre, no sé, solo necesitamos parar", comentó Miño, cantante de la agrupación y que junto al bajista Diego Tejerina son los únicos miembros de la banda que quedaron de la primera formación de 2013. 

"Han pasado ya más de 9 años desde que salimos a tocar con este proyecto y en ese tiempo se acumulan todo tipo de cosas, algunas buenas y otras que consumen más energía de la que deberían", agregó Miño, quien conformó La Luz Mandarina tras haber estado anteriormente en la banda Un Millón de Veces.

El músico dijo que por ahora hay un agotamiento que no permite retomar las cosas de manera plena y este receso nace como un recurso para combatir justamente eso.

Después del concierto, Miño indicó que descansará un tiempo y no está en sus planes inmediatos un nuevo grupo o seguir como solista. "Todo lo que yo he hecho musicalmente está concebido para funcionar con las personas que me acompañan, no tengo la necesidad ni el interés ahora de pensar o empezar de cero un proyecto nuevo, esta pausa a mí me viene muy bien".

El sábado, la bandará contará con los músicos Juan Manuel Chahin, Diego Tejerina, Mateo Rojas, Diego Santa Cruz, Daniel Flores, Joshua Marañón y Sergio Tudela.

Finalmente, Miño dijo que haber estado en La Luz Mandarina "fue aprender en el camino, literalmente, con la suerte de tener gente muy hábil, interesante y talentosa a mi lado". 

"Fuimos caprichosos cuando quisimos, seguramente fuimos un desastre también, pero estuvo bueno, hicimos lo que se nos dio la gana, eso me deja tranquilo", concluyó. 

Fuente: EL DEBER.

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