sábado, 22 de marzo de 2014


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Neil Young confirmó una de los grandes mitos del rock. Reconoció que compró las 200 mil copias del disco Comes a Time (de 1978) que venía con fallos en el master. Como no estaba conforme con el sonido, los adquirió para retirarlos del mercado; luego los destruyó.
Con motivo del lanzamiento de su reproductor digital de alta definición, Pono, Young concedió la entrevista a la Rolling Stone de Estados Unidos en la que explica lo sucedido: “La cinta se dañó cuando pasó por el aeropuerto o algo así. Tuve que volver atrás y utilizar una copia del máster; era una copia, pero tenía mejor sonido al reproducirla que la otra”.
El entrevistador bromea, “¿Utilizó los álbumes para el tiro al plato?”. Y Young responde –¿en broma?–: “No, no, hice el tejado de un granero con ellos. Los usé como tejas”.
Mito confirmado.
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