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Snow Patrol en el Luna Park.


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A un año de su primera visita a nuestro país, Snow Patrol volvió a pisar suelo argentino para regalarle a todos sus fanáticos el show que se merecían: un compacto y delicado repaso por su carrera, incluyendo cada uno de los hits que cultivaron en sus casi veinte años y –como si esto fuera poco- en un espacio íntimo que ayudó para crear la atmósfera perfecta. Sí, y no es un dato meno que la disposición del Luna Park haya sido como la de un teatro –al mejor estilo Gran Rex-, ya que de esa manera la banda logró establecer una conexión especial y más personal con su público. Del estilo de un recital acústico, donde las velas y las flores ayudan a crear ese clima único, pero en esta oportunidad al palo y con un gran sonido –y cambiaron la decoración por un excelente juego de luces.
La excusa -y el motivo por el cual tardaron tan poco en volver- era presentar Fallen Empires, su sexto y último disco de estudio que había salido días antes de su show en el Pepsi Music 2011 y para el que filmaron uno de los videos de los cortes –This Isn’t Everything You Are- acá.
Con una puntualidad perfecta, los oriundos de Irlanda y Escocia se apoderaron del escenario a las nueve en punto y arrancaron su show con el clásico Hands Open del álbum Eyes Open del 2006. Seguido, y sin pausa mediante, la banda le pegó la energizante Take Back The City e hizo que el estadio comenzara a moverse al ritmo de la guitarra de Nathan Conolly.
La unión perfecta entre la banda, su sonido –que tratándose del Luna Park fue sorprendentemente bueno-, el juego de luces y la gente generó un clima especial que hizo que cada tema tuviera su momento especial y dedicado. Shut Your Eyes logró un coro que llegó “hasta la luna” según el mismísimo Gary Lightbody; Chasing Cars hizo que más de una mujer se derritiera a los pies del cantante; y Fallen Empires creó un ambiente épico lleno de energía donde tambores, bombos y mandolinas tomaron protagonismo y transformaron el Luna Park en un verdadero campo de batalla.
Sin dudas el punto más alto y donde recae todo el peso del grupo es en su cantante. Gary Lightbody sabe lo que hace, es el dueño del escenario. Canta, se mueve de lado a lado, habla con la gente, saluda, entretiene… Cada segundo que pasa le sirve para ponerse a la gente de rodillas y lograr hipnotizarlas con su carisma. Desde sus comentarios sobre el tango, pasando por sus dedicatorias “al hombre del pene chico” y sus idas y vueltas con las mujeres del público.
Después de casi una hora y media de show, la banda abandonó el escenario para descansar cinco minutos y volverse a subir para cerrar con dos clásicos: Lifening –después de varios problemas de sonido- y el hit eléctrico y pegadizo Just Say Yes.
Fue una noche perfecta y por demás enérgica que le sirvió a Snow Patrol para confirmar lo que en el 2011 habían querido demostrar: son mucho más que un par de hits.
Pablo Vio
Fotos: José Luis García

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